(de Visitante)
..........Cuentan que una vez a punto de jugar de visitante, el equipo que respondía a los intereses del gremio de los pasteleros, decidió viajar en un colectivo escolar, para jugar el partido en el lugar mas difícil.
..........Nadie entendía porque cada equipo que visitaba al Huracán de la ciudad de Goyena, era visitado por factores extraños que hacían tambalear tan dignos objetivos como disputar un partido de fútbol. Aunque algunos hechos relatados por quienes visitaron esas canchas, pueden dejarnos con la piel de gallina.
..........Rafael Mercado, goleador de Desamparados de San Juan, fue la primera victima de la que se tiene conocimiento de un hecho que lo alejo definitivamente de las canchas. Al parecer, en una tarde lluviosa y mientras corría para buscar un colectivo que lo llevara al entrenamiento en la ciudad sanjuanina de Valle Fértil, tuvo el maléfico destino de tropezarse con un pedrusco justo cuando estaba a la par de la puerta delantera del vehículo de ruedas peligrosas. Y vayan si fueron peligrosas para aquel maravilloso centrodelantero. Rafael Mercado, quisquilloso, de ampuloso remate de larga distancia, dejó huella a partir de ese día en el que su carrera terminó bajo las ruedas de aquel “larga distancia”.
..........A los jugadores que osaban meter un gol en ese estadio le sucedían extraños sucesos, desde lesiones hasta accidentes sospechosos. “Una tarde de verano, cuando volvíamos de jugar en Goyena donde empatamos 1 a 1 con gol mío, comencé a vivir situaciones inexplicables”, cuanta Juan Carlos Gutiérrez, mediocampista. Y prosigue, “comencé con dolores en el estomago. Y cuando dormía, me levantaba de noche, veía a una mujer con vestido blanco y el escudo de huracán bordado en el pecho que me decía: no volverás a jugar tranquilo Juan, cometiste un pecado...”.
..........Hoy Gutiérrez continua internado en un neuropsiquiátrico, aislado y en soledad todavía relata con exactitud, como ese gol le cambió la vida.
..........Es así que en las cercanías de la cancha de Huracán de Goyena siguieron aconteciendo anormalidades. La noche anterior a los partidos, jugadores se despertaban exaltados ante presencias nunca comprobada de fantasmas. Durante los partidos, un abucheo constante aminoraba el rendimiento de rivales destacados; y en los largos viajes de vuelta después de los encuentros, accidentes a planteles enteros que habían osado querer ganar en esa cancha se transformaron en contingencias común y corrientes.
..........Cada equipo llegaba a la conclusión de que una derrota era esperada, y aunque lucharan hasta el final, siempre era mejor volver a casa con una derrota digna, que nunca regresar...
..........Ah!, los muchachos del gremio de los pasteleros, ganaron 2 a 0 y llegaban hoy a la mañana, se ve que el viaje se atrasó, porque todavía no llegaron.
por Mauro Zigliani











